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miércoles, 27 de julio de 2011

Manchas solares y huracanes

Oigan esto super interesante, por fin la ciencia está reconociendo algo que nosotros ya sabiamos y percibimos desde antes, de cómo las manchas solares influyen en nuestro planeta y por supuesto en nosotros:

INFLUYEN LAS MANCHAS SOLARES EN EL DESPLAZAMIENTO DE HURACANES

• Si el Sol presenta un mínimo de esas marcas, al menos uno de esos fenómenos naturales proveniente de África penetra en México
• El Niño hace que disminuya notablemente su formación en el Océano Atlántico

Si se presenta un mínimo de manchas solares, cada 10 u 11 años, al menos un huracán proveniente de África penetra en México por Yucatán o Chiapas; entonces, causa inundaciones tremendas como las del año pasado en diversas zonas de Tabasco, explicó Enrique Buendía Carrera, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Así ocurrió con el último mínimo de marcas solares del siglo XIX y el huracán Siete; con el primer y último mínimos del siglo XX y los huracanes Dos y Dolly, y con el primer mínimo del siglo XXI y Vince: todos entraron por Yucatán, y si el mínimo permanece de dos a cinco años, más de esos fenómenos naturales penetran por ese estado o por Centroamérica (rumbo a Chiapas), dijo.

Residuos de explosiones

Las manchas solares son los residuos de explosiones en nuestra estrella, es decir, lo que queda si esas llamaradas color naranja rojizo se “enfrían” a cuatro mil grados kelvin.

“Esas explosiones emiten energía magnética que, al mezclarse con el vapor de agua que hay en la atmósfera terrestre, además de dar origen a auroras boreales, desplaza ligeramente hacia el Norte el Sistema de Alta Presión del Atlántico Norte, y hacia el Sur el Sistema de Alta Presión del Atlántico Sur. El movimiento hacia el Norte provoca el desvío de un huracán a Estados Unidos, o su desplazamiento por el Atlántico central”, detalló Buendía Carrera.

Sin embargo, si no hay explosiones en el astro, ni manchas solares, ese sistema no se desplaza y se forma un canal entre su parte sur y la Zona Intertropical de Convergencia (ZITC), que está llena de nubes.

“Por ese canal, las ondas del Este que provienen de África y salen al Atlántico, o que se forman en él, se desplazan y entran directamente por Yucatán. O si la ZITC y el Sistema de Alta Presión están ligeramente más al Sur, los huracanes llegan por Centroamérica y entran al país por Guatemala y Chiapas”, indicó.

Menos en la presente temporada

En noviembre de 2010, el Sol reanudó su actividad. En su superficie empezaron a aparecer explosiones constantes, de tal forma que la energía magnética que generaron retrasó el desplazamiento del Sistema de Alta Presión del Atlántico hacia el Norte, es decir, hacia la ZITC, que ha estado bloqueada desde entonces por un sistema de alta presión muy delgado y poderoso, que ocasiona intensas precipitaciones, de Este a Oeste, en el norte de América de Sur.

“Este fenómeno, además de retrasar este 2011 las lluvias en México, hará que disminuya la formación de huracanes (el número de los que se formen estará por debajo del promedio), al contrario de lo que predicen las instituciones nacionales encargadas de ello”, aseguró Buendía Carrera.

En promedio, 25 al año

En el Pacífico, la temporada de huracanes para la IV Región Meteorológica, de la que forma parte nuestro país, se inicia entre mediados de mayo y principios de junio, y termina en noviembre, aunque a veces se extiende hasta diciembre.

Sólo al principio, esos fenómenos se forman en el extremo de un frente frío y, por lo mismo, al desprenderse de éste, se desplazan de Oeste a Este (generalmente, van de Este a Oeste en esa región) e ingresan a México.

En el Atlántico, la temporada comienza un mes después, el 15 de junio, y termina también en noviembre.

Cada año se forman, en promedio, 25 huracanes en la IV Región Meteorológica: 10 en el Atlántico y 15 en el Pacífico. Producen grandes precipitaciones que causan inundaciones, fuertes vientos de hasta 250 kilómetros por hora, o más, que levantan todo tipo de objetos (motocicletas o autos ligeros) y surgencias, que son mareas de tormenta con olas de hasta 10 metros de altura.

El fenómeno de El Niño (calentamiento anormal del mar en el Pacífico ecuatorial y al oeste de la península de Baja California) genera evaporación y lluvias, así como vientos con movimiento descendente que, al chocar con los que ascienden de las ondas del Este que se desplazan sobre el Atlántico, hacen que disminuya notablemente la formación de huracanes en ese océano.

“Los pocos que se forman entonces en el Atlántico generalmente no penetran en la nación, ni por la península de Yucatán o por Centroamérica, pero El Niño sí los incrementa en el Pacífico (con él, por lo general hay más de 15), que afectan más a la península de Baja California, Sonora y Sinaloa”, informó.

Los del Pacífico pueden entrar también por Nayarit, Jalisco, Michoacán, Colima y Guerrero; muy pocos lo hacen por Oaxaca y Chiapas. En cuanto a los del Atlántico, afectan más a Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas, Veracruz y Tamaulipas; éstos son los que han ocasionado las mayores pérdidas económicas.

Monstruos

Una vez que se forma un huracán, se toman imágenes satelitales, y con las mediciones de la atmósfera de las seis y las 18 horas, se hacen simulaciones en la computadora para saber cuál será la ruta de aquél.

Si, por ejemplo, se forma pegado al Golfo de México, Tamaulipas o Veracruz, los tiempos mínimos disponibles para pronosticar y desalojar son de 24 a 36 horas.

“Uno de ese tipo no es muy intenso, es de categoría uno, y da tiempo de evacuar a las personas. Los que provienen de África son los mejor pronosticados, pero también los más peligrosos; alcanzan la categoría cinco (con vientos de hasta 250 kilómetros por hora o más) y una vida de 18 días a partir de que se forman en el Atlántico; son unos monstruos tremendos”, finalizó el universitario.


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http://www.dgcs.unam.mx/boleti​n/bdboletin/2011_437.html