Andando el camino con una paleta de colores en la mano...

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jueves, 18 de septiembre de 2008

Ceremonia de luna llena en el Rio Grande

Este lunes 15 de septiembre tuvimos luna llena en Piscis un signo de agua, y de acuerdo con las sugerencias de Miguel Arcángel ( a través de Celia Fenn) lo ideal era hacer ceremonias o rituales dirigidos a la sanación de los cuerpos de Agua, para recordales a sus moléculas la forma en que se mantienen limpias, claras, vivas.
Como ya decía antes, vivo muy cerca del Río Grande o Río Bravo, todos los días prácticamente paso sobre él. Este río ha sido básico para la existencia y el desarrollo de civilizaciones humanas que se han asentado cerca de su afluente.
Por miles de años ha dado generosamente vida. Sin embargo hace poco tiempo (tal vez 200 años) que su luz se ha apagado poco a poco, digamos que mucho de esto empezó cuando se estableció la frontera política entre E.U y México y el gran Río fue uno de los marcadores naturales que usaron.
Y así poco a poco, cuando las fronteras de E.U. empezaron a cerrarse más y más y se inició por otra parte la adicción de E.U. por la mano de obra barata mexicana, muchas historias de tristeza empezaron a correr por sus aguas.
Este río que alimentó, con sus peces y facilitanto las cosechas en zonas desérticas, y dió de beber a tantas generaciones de pronto se convirtió en un río de peligro, que gente deseosa de un cambio de vida, atravesaba a nado, y que cuando lograba pasarlo se enfrentaba a patrullas o polleros siempre abusando del poder y maltratando a quienes atrapaban en sus redes.
Más hacia el norte muchos le perdieron el respeto y empezaron a ensuciar y contaminar sus aguas. No lo honraban más. Lo fueron olvidando...
Los humanos, no así los animales dueños de una mayor conciencia con la fuente, son ellos quien todavía lo visitan y lo llenan de vida.
Con este panorama yo decidí hacer la ceremonia de este día dirigida al Río Grande, al Río Bravo, al magnífico río que recorre tantos caminos.
Entonces invité a algunos amigos a participar. Nos reunimos tres mujeres, una de ella artista (escritora y bailarina) y otra mujer sanadora, y nos acompañaron tres niños cristal.
Cuando llegamos al lugar nos dimos a la tarea de buscar el sitio apropiado, encontramos un lugar resguardado, limpio y juntito al Río.
Llevábamos flores blancas para ofrendarle, copal, un tambor tarahumara y mi bowl de cuarzo y agua limpia y viva de tres lugares especiales y sagrados.
Pedimos el permiso a los guardianes del lugar, saludamos al guardián del Río, y honramos a los 4 puntos cardinales con el copal.
Fue un experiencia fuerte, de mucho trabajo, porque es Río tenía una gran tristeza, tan profunda, porque lo han ensuciado, lo han olvidado, lo han maltratado, lo han forzado a ser sitio de peligro y disputas políticas y económicas. Esas eran las energías que llevaba cargando consigo.
Fue tan denso en algún momento que el bowl de cuarzo no cantaba nada. Lo que hicimos fue empezar a subir nuestra frecuencia buscando en nuestros corazones esa chispa de amor, de felicidad que nos da vida, una vez que la identificamos empezamos a hacerla crecer cubriéndonos primero a nosotros, ampliandolo a nuestro entorno. Este sentimiento de amor, de felicidad, de agradecimiento, de cariño fue lo que empezamos a compartir con nuestro querido Río Grande, con nuestro Río Bravo para que efectivamente recuperara su bravura, su energía de autosanación, su vida. Y sintiera desde nuestros corazones abiertos la gratitud y el cariño por su existencia y sus dones. Esta misma energía la dirigimos a todos los cuerpos de agua. Entonces cuando llegamos a esta parte sentimos el gran apoyo de los guardianes del lugar, llegaron más libélulas a volar entre nosotros, Ehecatl el dios del viento sopló, los pájaros cantaban, toda la vida del lugar se hizo presente. Fue maravilloso ver esta unión de los elementales que apoyan los trabajos para aumentar la conciencia y la sanación desde el amor.
Finalmente hicimos la ofrenda al Río de nuestras flores, del agua de los sitios sagrados que había sido energetizada en el bowl y pedimos que este amor, este agradecimiento, esta energía sanadora fuera llevada a todos los lugares a donde el agua de su cauce llegue, río arriba y río abajo.
Agradecimos al lugar, a nuestros guías y maestros espirituales y nos despedimos de los guardianes del sitio y del Río.
Que puedo decir, fue una experiencia fuerte, poderosa, sanadora, tanto para nosotros los asistentes como para el Río. Estoy muy feliz de haber puesto mi grano de arena y mi rayo de luz para apoyar a los cuerpos de agua de nuestro planeta.
Agradezco a mis amigas que asistieron, a los pequeños cristal. Su presencia fue muy importante, ya que de esta manera unimos nuestra energía que se magnifica exponencialmente y holográficamente para alcanzar la rejilla planetaria y cambiar la conciencia colectiva.
Por otra parte a nosotros nos tocó liberar la energía de tristeza y miedo que percibimos en el río.
Una de mis amigas asistentes tuvo dolor en los riñones y un gran cansancio. Yo también tuve dolor ligeron en los riñones y en el hígado.
A ella le recomendé descansar, tomar mucha agua y darse un baño de hierbas (ruda, romero, hierbabuena) con sal de mar, para ayudar a liberar estas energías con las que conectó.
Al ser sensibles, desde nuestro corazón, podemos identificar como otro ente o ser viviente se siente, y eso fue lo que nos pasó, tambien Celia Fenn contaba algo semejante cuando estuvo trabajando en las aguas de los grandes lagos:
http://www.starchildglobal.com/
Lo importante es que tenemos la capacidad sagrada de cambiar estas emociones desde nuestro corazón, siempre empezando con nosotros mismos, amándonos, queriéndonos, perdonándonos, y así podemos irradiar esta misma energía de sanación a nuestro entorno y aumentarla a su vez.
Es maravilloso!
En estos días que he pasado sobre el Río Grande, de verdad lo veo más vivo, lo siento alegre y claro.
Gracias a todos aquellos que han honrado a los cuerpos sagrados de agua.
Un abrazo y una brisa mojada desde el Rio Grande y sus bosques.

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